domingo, 27 de febrero de 2011

El vencedor está solo

“El vencedor está solo” – párrafo página 183
<<Todos los jóvenes tienen el mismo sueño: salvar el mundo.  Algunos lo olvidan rápidamente, convencidos de que hay otras cosas importantes que hacer, como formar una familia, ganar dinero, viajar y aprender una lengua extranjera. Otros, sin embargo, deciden que es posible tomar parte en algo que suponga una diferencia en la sociedad y en la manera en que el mundo les será entregado a las generaciones futuras.>>

Análisis:

A lo que el autor se refiere con este escrito es que al principio, cuando los jóvenes se percatan de la realidad del mundo, quieren a toda costa mejorarlo y hacer un mundo mejor. Sin embargo la sociedad se encarga de borrar esa idea fantasiosa de la mente del niño o joven; por medio de distracciones, como: internet, drogas, alcohol, trabajo, etc.

Por otro lado, hay jóvenes que insisten en marcar la diferencia en el mundo. A estos jóvenes la sociedad no pudo alejarlos de sus sueños; así que los atacan con burlas e indiferencia. Las personas hacen todo lo posible para fretar las buenas y diferentes ideas.

Podría plantear muchos ejemplos de lo que trata de expresar este párrafo, pero sólo mencionaré tres.

-          A la edad de doce años, empecé a escribir historias. Todas tenían una gran variedad de temas, pero mi tema favorito y principal en casi todas mis historias era la justicia. Les enseñé a mis amigos mis primeros escritos y me dijeron que estaban excelentes y que tenía talento. Posteriormente le muestro mis obras a mis profesores, quienes también me dicen que tengo talento. Sentía que podía marcar una gran diferencia con mis historias y novelas.

Cuando estaba en cuarto y quinto año, comienzo a escribir novelas más serias y más críticas. Éstas por no tener al típico príncipe azul y doncellas en apuro, son fuertemente criticadas. Era una idea diferente que podía llegar a cambiar al menos un poco a la sociedad. Las personas le tienen miedo a lo diferente, pero para no mostrar ese miedo lo que hacen es daño aquello que consideran diferente. Desde ese día no quise volver a escribir, pero nuevamente tomé mi lápiz, sin importarme las críticas que recibiera, y seguí escribiendo; escribiendo por un mundo mejor.

-         El año pasado mi mejor amigo formó una plancha a postularse para “Gobierno Estudiantil”. Afortunadamente triunfamos y pensábamos en comenzar una larga tarea mejorando nuestra escuela. Hicimos un sin número de actividades para recolectar dinero. Teníamos tanto dinero recaudado que inclusive creamos nuevas ideas para elaborarlas. Pero las autoridades de la escuela no nos permitieron hacer absolutamente nada. Al final salimos de la escuela y no logramos culminar ni un solo proyecto.

-         En mi grupo juvenil Remar nos encargan a menudo ayudar en la sociedad. No hace mucho nos pidieron ir al asilo de ancianos y atenderlos. Al llegar al asilo, todo era un total desorden. No sabíamos que hacer. Las monjas nos hicieron esperar por casi media hora para poder empezar a ayudar a los ancianitos.

El primer anciano que se nos acercó se llamaba Teodoro. Un anciano sordo y que le gustaba fumar a escondidas. Interactuamos mucho con él, dándonos cuenta de todo lo que aguantaban los pobres viejitos.

Después de un rato hablando con Don Teo, las monjas nos dijeron que podíamos llevarnos a los ancianos a la sala de reuniones. Cuando mi grupo y yo entramos a los cuartos, nuestros corazones se detuvieron. Fue una de las peores escenas que he visto en mi vida, que no estaban en una película. Los ancianos estaban en condiciones inhumanas y con constante sufrimiento.

Tratamos al 100% de darles un momento de alegría a los viejitos, poniendo música, haciendo juegos pequeños y otros. Al final fuimos aplaudidos y nos agradecieron mucho, pero eso no nos importó. El mensaje que nos dejó esa experiencia es que “El mundo es un lugar mejor cuando ayudas a sembrar sonrisas”

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