5. Un amor más intenso que el fuego.
Luego de correr 1 kilometro aproximadamente, llegamos a la mansión Hyuuga que estaba siendo abrazada por intensas llamas. Akari se bajó de mi espalda y miró con su byakugan adentro de la casa. Suspira y trata de ver la mejor manera de cómo entrar, pero el infierno que envolvía la mansión se hacia cada vez más grande y se veía imposible de penetrar.
Pensando rápido, elaboro un pequeño pájaro de arcilla y lo envió a la entrada de la casa. Ya ahí, lo detono y las llamas desaparecieron de la entrada, permitiéndonos entrar. Tomo la mano de Akari y entramos juntos a la casa. Adentro de la casa, me dejé guiar por Akari y su byakugan. Después de dar un par de vueltas por la casa, Akari encontró la habitación donde estaba Neji.
Akari intentó abrir la puerta en donde estaba Neji, pero la perilla estaba caliente y por poco la quema. La estructura de la mansión se debilitaba en segundos.
- ¡Akari, cuidado! – exclamé mientras venía como enormes pedazos de madera en llamas iba cayendo en dirección a Akari.
La jalé del brazo para que no quedara mal herida, logrando esquivar los pedazos de madera llameantes. Caí al suelo y ella sobre mí, pero en el momento que su delicado cuerpo caía sobre el mío, nuestros labios rosaron en un instante de tiempo mágico. Ella, cual dama apenada, se sonrojó y se levantó dándome la espalda, mientras respiraba nerviosa. Me levanto y la veo tiernamente, ella se voltea y con una mirada coqueta, toma mi mano, y nos vamos a buscar otra manera de cómo entrar a la habitación. Akari estaba muy apresurada de llegar a otro lado para poder entrar. La detengo y le muestro otro pájaro de arcilla. Lanzo mi pequeña obra de arte y la detono en la puerta. Entramos y Akari encontró a Neji oculto debajo de algunas sabanas para que no inhalar el humo del fuego. Akari lo ayudó a levantarse y salimos lo más rápido de la casa.
Al salir de la mansión, Akari sonrió y abrazó a Neji. El papá de Hinata se acercó a ella y tomó a Neji.
- Lamento que esto haya pasado, Akari-san – dijo el señor muy apenado, mientras miraba a Akari a los ojos. Logre ver que el papá de Hinata tenía quemaduras en su espalda.
- No se preocupe, los accidentes pasan, deberían descansar… ambos… - dijo Akari en con un tono de preocupación.
- La que debería descansar eres tu onee-chan, recuerda lo que te dijo Tsunade – dijo Neji mientras tomaba la mano de Akari.
Akari sonrió y acaricio la cabeza de Neji, le susurró algo al oído y luego nos fuimos. Al llegar a la casa, Akari me preparó la cama donde dormiría, mientras yo hacia la cena. Akari se me acercó en un momento a preguntarme si le podía ayudar en algo, le respondí que todo lo tenía bajo control; para que ella no se preocupara. Akari se fue a una esquina de la sala donde había un pequeño piano y comenzó a tocar una bella melodía.
Al terminar de preparar la cena, acomodé los platos en la pequeña mesa, Akari se me acercó nuevamente y me preguntó si me podía ayudar. Sonreí y me paré frente a ella, viéndola a los ojos.
- Akari-san, por favor descansa… Tsunade pidió que no te esforzaras, o… ¿acaso quieres que tu corazón quede dañado para siempre? – le dije muy seriamente, viéndola, penetrando su tierno mirar.
- … ¿Qué mas da?, si mi verdadero corazón ya esta dañado… - dijo Akari mientras me daba la espalda y suspiraba; lentamente llevo sus manos a su pecho, en la exacta posición de donde latía su débil corazón.
La miré algo deprimido, me sentía impotente en ese momento. Akari se sentó en uno de los cojines que había en la sala. Su pequeña boca de fresa libero un suspiro, y sus ojos una lágrima. Me acerco a ella y seco esa lágrima fugitiva que se colaba en su suave mejilla. Ella me abrazó con fuerza, mientras sollozaba en mi pecho.
- Deidara… ¿tú me ves como alguien… ingenua, a la que puedes manejar a tu antojo? – me pregunto mi ángel. Por mi mente pasaban muchas preguntas…: “¿Quién le pudo haber hecho tanto daño a Akari? ¿Quién le rompió las alas de ángel y la ha dejado prisionera en un corazón roto?”
- … ¡No!... Akari, tú eres más y vales más que eso. Akari, yo se que te conozco de hace muy poco, pero me encantaría poder conocerte mejor y si tu me das la oportunidad… de ser tu guardián y proteger ese corazón, ese corazón que todos quieren, pero al no tocarlo con delicadeza lo rompen… por favor… mi ángel – dije mientras recostaba mi cabeza en su hombro.
De pronto sentí como la mano de Akari levantó mi rostro, sus ojos estaban enrojecidos, como si hubiese llorado por mucho tiempo. Su mano acariciaba suavemente mi rostro, su mirada era tan tierna que sus ojos me encantaban cada vez que miraban dentro de mí. Lentamente nos fuimos acercando el uno al otro. Nuestros labios volvieron a rosarse, pero esta vez estuvimos más cerca del beso. Akari apartó su rostro, pero sus brazos seguían atados a mi cuerpo.
Nuevamente nuestros rostros empezaron a acercarse, pero Akari desvió su pequeña boquita de fresa y dejó un tierno beso en mi mejilla, después frotó su mejilla con la mía. Creo que ella tenía la sensación de que esto iba muy a prisa, también creo que me excedí mucho, pero bien ella confiaba en mí.
- Primero amigos… Deidara-san… primero amigos…- ……………………
2 Meses después.
Estaba descansando en el pórtico de la casa de Akari, los meses que habían pasado me han atraído grandes ganancias, mi arte se vendía como pan recién orneado. Con el dinero ganado, ayudé a Akari a mejorar su casa y con las necesidades de ella. Aunque claro me constó mucho convencerla que me dejara encargarme de la casa.
Dos meses… dos meses habían pasado desde nuestro encuentro, el accidente, la apuesta, el incendio y el nacimiento del amor entre nosotros; pero aun éramos amigos, no había pasado nada serio aun. Para esta noche tenía preparado algo especial, para mostrarle mi agradecimiento a Akari.
Entre a la casa y encontré a mi ángel con un cuaderno, dibujando a unos pájaros que estaban posados en la rama de un árbol. Akari levanto el cuaderno para que yo pudiese verlo. El dibujo tenía la esencia natural de las pequeñas aves, casi como si estuvieran vivas.
Akari se fue a su cuarto por un momento, dejándome con su pequeño cuaderno de dibujos. Lo empiezo a hojear. Había muchos dibujos de aves, mapaches, gatos, pero los dibujos que más abundaban en el pequeño cuaderno, eran dibujos míos haciendo las tareas de la casa y esculpiendo. Cuando Akari regreso, me atrapó viendo los otros dibujos. Ella me sonrió y me pregunto que si me habían gustado. Afirmé con la cabeza, mientras le sonreía.
Le pregunté por qué no le agregaba color a su arte. Ella me sonrió y acaricio mi rostro, su tierna mirada se posó sobre la mía.
- El día que yo pinte mis dibujos, tu pintaras tus esculturas. – me respondió mientras tomaba el pequeño cuaderno en sus brazos y con una mirada coqueta se alejaba.
- Akari, yo se que tu prefieres dejarlo en el pasado, pero… ¿Quién fue el que te hirió el corazón? – pregunté muy nervioso, mientras la tomo de la mano para que no se alejara.
- … Mi ex novio… Itachi Uchiha… - dijo Akari mientras lentamente se acurrucaba en mis brazos muy deprimida. Yo le besé la frente y traté de animarla un poco.
En eso escuché como alguien entraba a la casa. Era Yami Uchiha, la hermana de Akari.
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