lunes, 28 de febrero de 2011

Deidara: ¿Que es Arte? Cap 3

3. La apuesta.

Emprendí el viaje hacia el Valle del fin, me adentré en un bosque inmenso que parecía no tener final. En el bosque me encontré nuevamente con Kakashi, estaba sobre un árbol leyendo un libro con cubierta rosa. Cambié de rumbo para no terminar peleando con él.

-Te tengo una propuesta, Deidara- dijo Kakashi desde el árbol sin dejar de leer el libro. No quería dejarme llevar por las cosas que me decía, pero como al gato, me mataba la curiosidad.
-¿Qué es lo que quieres?- le pregunte viéndolo fijamente, por si tramaba alguna especie de trampa.
-Hagamos una apuesta, el primero que lleve la flor a Akari, se queda con ella; él que llegue de segundo... se olvida de ella para siempre.- dijo Kakashi muy seguro de si mismo. “Esa apuesta es muy arriesgada...” pensaba en ese momento, no sabía así donde ir.
-No acepto- dije, aceptar esa locura era una perdida exacta de la razón.
-Pues no tienes otra opción... ¡Raikiri!- dijo Kakashi mientras intentaba una vez más borrar mi existencia de la fas de la tierra. “¡Hora de ponerme serio!” pensé, moldeé un dragón gigantesco y me monté en él. Volé lo más rápido que podía, pero Kakashi se había sujetado de la cola del Dragón C2. Empezamos a luchar sobre el dragón, cada uno utilizando diversas técnicas.

Me encontraba en una gran desventaja ya que Kakashi conocía más técnicas que yo, y sobre todo podía usar mis técnicas. Empecé a sospechar que ese ojo rojo le permitía copiar mis técnicas. El dragón extrajo una enorme ave de si boca, rápidamente me monté en ella y detoné al dragón; una gran explosión se produjo y Kakashi voló por los cielos.

Tomé ventaja de eso y me dirigí lo más rápido posible al Valle del fin. Cuando llegué, empecé a cortar las flores cuidadosamente y las encerré en una cápsula de piedra. Ya listo para seguir mi viaje de regreso, moldeé un búho enorme y me monté en él, pero cuando levantaba vuelo algo muy rápido le cortó la cabeza.

-Ni creas que me vas a ganar... ¡Doton: Tsuiga no Jutsu! (Literalmente Elemento Tierra: Técnica de los Colmillos de Tierra)- dijo Kakashi mientras sacaba un pergamino y lo colocaba en el suelo; muchas marcas empezaron a salir de el. La tierra se empezó a mover de forma extraña, no pasó ni un segundo cuando sentí una fuerte quijada en mi hombro; una bestia enorme y muchas más estaban encima de mí.

Kakashi tomó algunas flores y se colocó enfrente de mí. –Estoy a un paso de ganar... jejeje-me dijo Kakashi con un tono de confianza. No me iba a dejar vencer por este tío. –No cantes victoria todavía...- dije detrás de Kakashi y el Deidara que él estaba viendo desaparecía en un ¡Puff!

- Doton: Retsudotenshō (Literalmente Elemento Tierra: Tierra de hendidura)... Veamos como sales de eso- estoy diciendo en ese momento de gloria, mientras los perros y Kakashi caen en un gigantesco agujero en la tierra. Estoy seguro que no saldrá en un largo rato, así que decido ir caminando hacia la aldea.
- Doton: Shinjū Zanshu no Jutsu (Literalmente Elemento Tierra: Técnica de decapitación de tierra)- dijo Kakashi y al parecer venía de debajo de la tierra. Tomó mi pie derecho y me enterró cabeza afuera en la tierra. –Eres un idiota, Kakashi ¡Sácame de aquí!- empecé a gritar, podía mover mis manos, ni utilizar jutsus. No me quedó de otra que enviar chakra a mis bolsas de arcilla y detonarlas levemente; la explosión fue suficiente para sacarme del agujero, pero me había quedado sin arcilla y la batalla aun no terminaba.
-¡Kakashi!- grité desde lo más alto del Valle del fin. –Esto aun no termina ¡Hi no Hagane! (literalmente alas del sol)- convoqué una enorme avalancha de rocas que caían de lo más alto del acantilado. Kakashi acumuló todo el chakra que tenía en un solo ataque para destruir las rocas.
- Hyouton, Itsukaku Makaguei (literalmente Elemento hielo: Ballena de hielo) esperemos que sea suficiente para tus piedritas- dijo Kakashi mientras se alejaba cansado. El jutsu usado por Kakashi detuvo cada una de rocas, pero de algo quede seguro, él y yo estábamos escasos de chakra. Corrí rápidamente para alcanzarlo.

Cuando lo alcancé, estaba entrando al bosque; empezamos a luchar con taijutsu (combate cuerpo a cuerpo) y usamos todo nuestro arsenal de armas ninjas. De pronto nos detuvimos, un ruido en el bosque nos había hecho parar nuestra lucha, parecía que algo o alguien andaba entre los arbustos; pero no le tomamos importancia y seguimos luchando.

Llegó un momento donde ambos lanzábamos golpes al aire, sin puntería, ni potencia. Miré a Kakashi por un momento, luego sin pensarlo dos veces empecé a correr. Kakashi empezó a seguirme, estábamos corriendo hombro a hombro, a todo lo que podían nuestras piernas. Cuando miramos la entrada a Konoha comenzamos a lanzarnos codazos y manotazos, luego subimos la velocidad un poco; Tsunade estaba parada justo en medio de la entrada.

-¡Tsunade-sama! ¡Apártese!- gritó Kakashi, pero la Hokage Tsunade solo levantó sus brazos y nos detuvo violentamente por el cuello. -¡Par de idiotas! Si Neji y Hinata Hyuuga no escuchan sobre su “ridícula” apuesta Akari-san estaría muerta.-  gritó la Hokage mientras señalaba a un chico estatura media, cabellera café y muy extensas, por su cara creo que tiene unos 13 años, tiene una nariz alargada y ojos color perla; y una chica algo tímida, ya que se ocultaba detrás del chico llamado Neji, logré ver que tiene pelo negro y ojos perla igual que el chico.
-Ustedes dos son más incompetentes que los nueve novatos gennin juntos, si Hinata-sama y yo no buscamos la flor, mi nee-san estaría muerta.- dijo Neji muy enojado. Con lo que había oído sentí que me puse más pálido que cuando Tsunade-sama me golpeó en el cuello.

-¿Ustedes dos son hermanos de Akari?- pregunté curiosamente a esos niños. La tímida chica salió de detrás de Neji y dijo: -Y…yo s...solo soy pr…rima de Akari-san-. Neji se paró frente a mí y cruzó los brazos.
-Yo soy hermano de Akari, de parte de padre solo, somos medios hermanos- dijo Neji viéndome con desconfianza y odio. Para ser medio hermano y a juzgar por la forma de verme; él ama mucho a Akari. Neji y Hinata se dirigieron al hospital de Konoha, mientras yo era arrestado por un grupo de ninjas enmascarados.
-¡Libérenlo!- dijo una voz muy acabada y sin fuerzas, los ninjas se apartaron y dejaron pasar a un anciano. Su rostro se me hizo conocido, ese cabello blanco y esas arrugas eran inolvidables y eso ojos que a pesar de ser viejos, alumbraban con el fuego de la juventud; era el Lord Hokage, Sarutobi.
 -El Tsuchikage acaba de notificarme que su hijo llegaría a la aldea, creo que los ANBU malentendieron el mensaje.- dijo el viejo Sarutobi mientras me liberaba de las cadenas. –Así que tú eres Iwagakure no Deidara, hijo del Tsuchikage de la aldea de la roca, país de la tierra, es un placer conocerte- dijo el anciano estrechando su mano. No parecía que era un anciano común ya que me levantó del suelo con una sola mano. –Vamos a visitar a Akari- dijo el Hokage Sarutobi, mientras daba una señal para retirar a las tropas de ninjas enmascarados.

Durante nuestro transcurso hacía el hospital, Kakashi y yo chocamos miradas llenas de odio, parecía que pequeños rayos salían de nuestros ojos, bueno irónicamente pensando. Cuando llegamos al hospital nos negaron la entrada a la habitación de Akari, aparentemente los chiquillos Hyuuga habían llegado antes que nosotros. Kakashi y yo nos sentamos en una banca a las afueras de la habitación, desde donde estábamos se escuchaba lo que le decía Neji a Akari.

-¡Nee-san! Me alegro mucho que te hayas salvado, después de perder a oto-san, no creo que soportaría perderte a ti también.- decía Neji con un tono muy alegre y triste a la vez. –Jeje... no es para tanto Neji-touto-san, ¿y qué ha pasado con Deidara-sama?- dijo Akari con una voz agotada. Me llené de alegría al saber que mi ángel Akari preguntaba por mí.
-¿Te refieres al rubio con bocas en las manos?- dijo Neji muy molesto, aparentemente ya me había ganado a otro rival en Konoha, en un día conocí a mucha gente; la cual solo a tres les simpaticé. –Si el rubio con...... ¡con que en las que!!!!!- dijo Akari alterada, creo que no se creyó eso de mis manos. –Si el tiene bocas en sus manos, se ve genial, pero asqueroso- dijo Neji mientras se asomaba a la puerta. Me hizo seña con la mano para que entrara a ver a Akari.

Entré a la habitación, Akari tenía vendado su hombro y llevaba puesto un pequeño sostén; su abdomen estaba desnudo, era una escultura perfecta. A demás en su rostro se reflejaba una cálida sonrisa, a pesar de estar herida; ella sonreía.

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