lunes, 28 de febrero de 2011

Deidara: ¿Que es Arte? Cap 6

6.  Byakugan vs Sharingan

La mirada de Yami era negra y fría como la noche, muy diferente a la de Akari.  Su cabellera era extensa, lisa y de color negro. Su piel tenía marcas de batallas feroces, pero conservaba una belleza tentadora en ella. Su vestimenta era un pantalón ajustado, lo que parecía sandalias de samurái era su calzado, un chaleco de la fuerza policial Uchiha. Su banda de Konoha estaba amarrada a su candente cadera, y tenía una katana.

Akari se alejaba lentamente de mí, sus manos iban soltando mi cuerpo, su mirar angelical penetró la mirada fría de Yami. Un gran silencio invadía lentamente la casa. Por alguna razón extraña sentía mi cuerpo muy pesado, no podía moverme.

-¿Estás lista hermanita?- preguntó Yami mientras su mirada siniestra se tornaba roja. Había algo peculiar en sus ojos, se me hacían familiares, pero no recordaba en donde les había visto.
-… Si, pero que sea afuera- contestó Akari de forma sería y fría. Ambas salieron de la casa, dejándome atrás. Mi cuerpo aun estaba muy pesado, cuando salí de la casa sentí que salí muy lentamente.  Mi cuerpo se tornaba cada vez más pesado, no pode mantenerme en pie y caí al suelo panza abajo. Observaba desde el frío suelo que hacían Akari y Yami.

Yami y Akari estaban en posición de batalla. Quería detener la batalla pero mi cuerpo, mi voz; todo lo sentía paralizado.  Mi corazón latía muy rápido. Gotas de sudor comenzaban a bajar por mejía, miraba a Akari y sentía que ella corría mucho peligro; sin mencionar la desventaja.

Akari normalmente usaba una camisa ajustada con botones, una falda larga de color blanco, calzaba botas ligeras de batalla color plateado. Debía de ser muy incomodo pelear así. Comparando a Akari con Yami, Yami parecía más preparada para luchar.

El viento soplaba ligero, la cabellera de Akari azotaba suavemente su rostro de ángel.  Yami desenvainaba su katana muy lentamente.  Akari estaba al lado derecho muy segura, tranquila, esperando el primer movimiento de Yami. Por otro lado, Yami, en el lado izquierdo, estaba impaciente, deseosa de matar a Akari. Un suspiro rompía mi tranquilidad, parpadee por un segundo.

En ese instante ambas habían cambiado de posición. Quedé sorprendido. Ahora Akari estaba a la izquierda. Noté que ya no llevaba la falda larga y blanca, sino una mini falda plateada, con una licra ajustada a sus sensuales piernas. “¡Qué rápidas son!, pero Akari… ¿A qué hora se cambio de ropa?”- me argumentaba, era impresionante. Yami, ahora en el lado derecho, había hecho trizas la falda de Akari y tenía un corte profundo en su brazo izquierdo. Akari sujetaba un kunai muy afilado en su mano derecha. Su mirada serena aparentaba que tenía todo bajo control.

De pronto, Yami clavó su katana en el suelo, sus ojos se tornaron más rojos y 3 aspas giratorias aparecieron en ellos. Recordé a donde había visto esos ojos, en mi lucha contra Kakashi, el poderoso Sharingan. Miré preocupado a Akari, ella no tenía activado su byakugan. Traté nuevamente de moverme, pero estaba entumecido. Pensé en ese momento que Yami me pudo haber metido en un genjutsu para que no me pudiera mover.

Yami juntó sus manos y comenzó a formar diversos sellos, reconocí que eran de fuego.

Katon Gōkakyū no jutsu!- pronunció Yami mientras una inmensa bola de fuego incandescente salía de su boca dirigiéndose velozmente hacia Akari.
Doton  Doryūheki!- exclamó Akari mientras inhalaba y de su boca salía lodo que se iba convirtiendo en una enorme muralla de tierra.

La bola de fuego colisionó con la muralla de tierra y se destruyeron ambos. Yami tomó su katana y atacó rápidamente a Akari. Rápidamente, Akari logra sacar dos sais de mango blanco, que apenas pude detectar que llevaba consigo, ya que estaba algo lejos de la batalla.

La poderosa velocidad de Yami destruía todo a su paso. Batallaba como una fiera lista para despedazar a su presa. Sentí un extraño frio en mi cuello, ¿Acaso sentía miedo?

Por otro lado Akari era veloz y flexible con elegancia. Movimientos sensuales cuan flor frágil del amazonas, salvaje y elegante, frágil y fuerte. Era una artista en la batalla.

Las veloces estocadas de Yami parecían atravesar el delicado cuerpo de Akari, pero sus elegantes movimientos esquivaban el filo de la temible katana. Yami le propinó una fuerte patada en la pierna derecha a Akari, haciéndola caer en la tierra. Elevando su katana, lanza una certera estocada al corazón de mi ángel, pero sorpresivamente detiene el ataque; enganchando su sai, que estaba en su mano derecha, en la katana. Luego con el sai que está en su mano izquierda quiebra la katana.

-No me vencerás tan fácilmente ¡Hōsenka!- exclamó Yami, mientras llenaba sus pulmones con aire para dejar salir un ataque feroz. Rápidamente, Akari, apoyando sus manos en el suelo, por detrás de sus hombros; se impulso y levantó su cuerpo. Antes de que Yami libere su ataque, Akari le pega una fuerte patada en la parte inferior de la mandíbula.

Aunque me encontraba en el suelo, inmóvil; me sentía aliviado ya que mi ángel estaba triunfando. Yami cayó a un metro de Akari, mientras ella estaba en pie nuevamente, sonriente. Poco a poco sentí como mi cuerpo reaccionaba, intenté hablar, pero nada. Decidí seguir observando la pelea. Se miraba muy hermosa mi ángel siempre sonriente, sin embargo algo borró en un instante la sonrisa de su cara.

El cuerpo de Yami desapareció en una nube de polvo, y en el lugar donde estaba la katana rota… bueno en realidad, Yami era la katana rota. “Una rápida combinación de Kage Bunshin y Henge no jutsu”- pensaba, Yami fue tan rápida como para hacer eso sin que Akari lo notara.

Yami desenvainó otra katana, al parecer esa si era real, y la clavó velozmente en la pierna derecha de Akari. Sin pensarlo mucho, Akari golpeo alrededor de la herida tres veces con sus dedos índice y central juntos. Extrajo la espada sin que mucha sangre saliera de la herida. Se dispuso a atacar a Yami, pero la Uchiha un paso adelante, dejo ir un violento ataque de puñetazos. El último golpe, bien medido y calculado, dio contra el abdomen de Akari y la hizo alejarse tres metros de Yami.

-Mierda…- se quejó Akari mientras caía arrodillada sujetándose el abdomen.
-Esto acaba aquí, hermanita- añadió Yami. Su sharingan comenzó a cambiar de forma, era difícil de ver, pero parecía un rompe vientos.

Yami miraba fijamente a Akari. Por lo que podía ver el ojo derecho de Yami comenzó a sangrar, mientras ella pronunciaba: - Amaterasu.

Un círculo de llamas negras comenzó a rodear a Akari. Veo que Akari se va levantando lentamente, su sudor hace que su bella piel brille como gemas preciosas. Aun en su preocupación y miedo, se veía hermosa.

En un acto instintivo de ayudar a Akari, levanté una de mis manos y de una de las bocas salió un águila de arcilla. El ave voló sobre Akari, sin acercarse mucho a las llamas. Yami no podía controlar muy bien las llamas, ya que eran muy débiles. Mi águila pudo sacar a Akari del círculo, mientras que Yami se quejaba del inmenso dolor en su ojo derecho.

Sin tomarse tiempo ni de respirar, Yami dejo ir otro ataque de Hōsenka no jutsu hacia Akari. Esta salta del ave y tocando suelo usa: -¡Byakugan! ¡Hakkeshō Kaiten!-

Akari, cuan guerrera luchando por sobrevivir, comienza a girar a gran velocidad evitando ser herida con el fuego. Yami observaba estupefacta como la cúpula giratoria de chakra hacia que las llamas desaparecieran. La cúpula de chakra iba desapareciendo, en lo que Akari dejaba de girar. En la última vuelta Akari quedó en una posición algo desconocida para mí.

-¡Juuken hou, hakke rokujuu yonshou!-……
-¡Hakke nishou………yonshou…………………………………………… rokujuu yonshou!!!!!!!-

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